Del café bajo la pérgola al cóctel en el jardín.
Una masía provenzal, una pérgola, olivos. El café aún está caliente, el sol se filtra entre las hojas. Esta colección nació un domingo en el que decidimos no hacer nada, y todo estaba perfecto así.
Hay domingos en los que el despertador no suena. En los que se toma café bajo una pérgola cubierta de glicinias, descalzo sobre las losas de piedra tibia. En los que se pasea entre olivos sin saber qué hora es. En los que el único plan es no tener ninguno.
Y luego están esos otros domingos, en los que hay un bautizo en un jardín, un almuerzo familiar bajo los plátanos, una boda en el pueblo. Queremos estar guapas, sí. Pero queremos ser nosotras mismas.
Una masía provenzal al final de un camino de grava. Muros de piedra rubia, una fuente que susurra, lavanda por todas partes. Es el mismo escenario para ambos. Porque en la Provenza, uno se viste igual para recoger tomillo o para brindar en una boda, con sencillez, con acierto.
Vestidos ligeros y vestidos de vestir. Camisas de lino y blusas bordadas. Pantalones fluidos y monos elegantes. Todo pensado para el mismo lugar: donde uno se siente exactamente en su sitio.